Innovar constantemente nos da un diferencial

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Innovar constantemente nos da un diferencial

Por Pamela Delgado

Fundada en 1997, Megatech es hoy una de las empresas líderes en Integración de servicios profesionales para la industria de IT. Entre sus clientes, se encuentran las compañías más grandes del país, y cuenta con tres sites propios y casi 600 empleados. Su fundador y Presidente, Héctor Lew, un emprendedor nato, narra en esta entrevista el recorrido y los valores que les permitieron lograr ese crecimiento, sin dejar de lado el cuidado de los recursos y un clima de familia que caracteriza el trabajo diario.

“TODA MI VIDA ME SENTÍ LIBRE PARA HACER LO QUE QUISIERA, Y CREO QUE ESO FUE LO QUE ME PERMITIÓ TOMAR DESAFÍOS. NUNCA ESPERÉ A QUE ALGO ME CANSARA, ANTES, PEGO EL SALTO”.

Cuando términos como proactividad e innovación aún no estaban de moda en el mundo corporativo, Héctor Lew ya llevaba kilómetros, literales y metafóricos, aplicando esos conceptos en su carrera profesional.

Su filosofía de estar siempre un paso adelante, se reflejó en un recorrido que comenzó a los 16 años en una fábrica de San Martín, y lo ubica hoy al frente de una empresa como Megatech. “Todavía hoy me acuerdo de los sábados de asado y fútbol en la metalúrgica, todos mezclados, administración, ventas, operarios.

Así eran las cosas antes, el hoy llamado clima laboral era esa sensación de la empresa como una extensión del hogar, como parte de la familia”. Así retrata Héctor su primer trabajo, al que ingresó por su papá, Víctor, capataz de la fábrica.

Guiado por una curiosidad incansable, su formación tomó una forma bastante autodidacta: “Hice de todo, mis estudios fueron muy erráticos. Estudié para contador, abogacía, programación y diseño gráfico, que es lo que me gusta y me apasiona.

Mi viejo me decía que me dedicara a estudiar, que no le pusiera tanto énfasis al trabajo. Yo lo intenté, me puse a estudiar, pero evidentemente esa rama no era para mí, yo quería trabajar.

A los 16 entré como cadete en el sector administrativo de la fábrica, que hacía trefilación de alambres y resortes para colchones”. El siguiente paso llegó dos años después, cuando se fue a otra empresa, ligada a la computación, trabajando como grabovericador, pero las tarjetas micro perforadas también quedaron de lado. “Nunca estuve más de 3 o 4 años en un mismo trabajo, pasé por muchas empresas, fui buscando mi lugar laboral en el mundo. La verdad, es que no tuve problemas para reubicarme nunca”. Así, decidió partir a un viaje del que volvería con una familia formada.

¿Cómo fue ese viaje?

En el 78 viajé para Israel, dónde viví dos años y medio. Estuve 3 meses en un kibutz, estudié diseño en la ORT, trabajé en un bar en Tel Aviv, en un diario haciendo caricaturas y en un taller de edición. Fui con Susana, con quien estoy casado hace treinta años. En ese momento estábamos de novios. Allá, de casualidad, me reencontré con Eduardo, un amigo de toda la vida. A mediados de los 80, nos fuimos todos a recorrer Grecia, y después caímos en Austria. Ahí nos quedamos varios años. Trabajé en un estudio gráfico y como guía turístico en el famoso Hotel Sacher, que está frente a la ópera de Viena.

Al tiempo, conseguí entrar a trabajar a Naciones Unidas, dentro del servicio de impresión de conferencias, donde estuve casi tres años. En el medio de eso, con mi amigo Eduardo, pusimos un bar en Viena, “Latina”. En el 82, nació mi primera hija, Marina, y al año siguiente decidimos volver a Argentina.

¿Qué te quedó de esa experiencia?

Muchas cosas. Por un lado, me crié en una libertad que en esa época en este país era muy difícil. De alguna manera, me moldeó el carácter y la personalidad, porque soy muy abierto. Toda mi vida me sentí libre para hacer lo que quisiera, y creo que eso fue lo que me permitió tomar desafíos. Nunca esperé a que algo me cansara, antes, pego el salto.

Y una vez de vuelta, ¿Cómo siguió?

Cuando volví, me traje una IBM Composer de afuera, y me puse a tipear, componía libros para varias editoriales. En el 87 me asocié con dos personas más y pusimos un estudio, que se fundió con la crisis de Alfonsín. Entonces, empecé a vender sistemas para las imprentas. En ese momento, todo lo que era edición trabajaba con Apple, lo PC compatible recién empezaba, y la diferencia de precio entre ambas era enorme, con lo cual las imprentas estaban encantadas de que le vendiéramos algo más barato. La PC se la compraba a un amigo mío, que en esa época vendía informática. Al tiempo, me convertí en Gerente de ventas de esa empresa y así entré en el mundo de la informática.

En el 90 nace mi segunda hija, Soledad, y en el 92 pasé a trabajar en Stylus SA, como Gerente de ventas. Estando ahí, desarrollé el canal mayorista, iniciamos el canal de retail, ganamos un premio por ser el distribuidor mayorista de Texas Instruments más grande de América latina, alcanzamos logros importantes. Bueno, y llegó un momento en el que, como siempre, empecé a buscar nuevos desafíos. Cuando me estaba por ir de ahí, el dueño de la compañía, Alberto Fernández, me propone una sociedad. Así nace Megatech, el proyecto más largo de mi vida.

“MEGATECH EMPEZÓ CON 7 PERSONAS, Y HOY SOMOS CASI 600”.

Un gesto de confianza, de buen mentor

Si, el gallego Fernández, como se lo conocía en la industria,fue un mentor que me dio un marco de referencia, y también enseñanzas muy puntales que me siguen hasta hoy.Yo hice lo mío para ganarme un lugar dentro de Stylus, y además nos apreciábamos mucho, pero el reconocimiento que fue ese lugar que él me dio como socio, para mí significó un honor y a la vez un desafío enorme, que me apasionó y por eso me metí con todo.

La propuesta fue crear una empresa de servicios, que no era una modalidad que existiera mucho en ese entonces, aunque ya había algunos servicios de soporte chiquitos.

Así empezó Megatech, que hoy ya tiene 18 años. Arrancamos dando servicio de soporte de garantía para fabricantes y con el tiempo se fue extendiendo.

“DESARROLLAMOS UNA CENTRAL TELEFÓNICA IP, QUE FUE LA PRIMERA DE ARGENTINA”.

Un proyecto del que no te cansaste

No, porque me fui apasionando y metiendo en nuevos negocios. Megatech empezó con 7 personas, y hoy somos casi 600.

De lo que era servicio técnico de hardware, fuimos integrando Soporte en empresas, Outsourcing y Delivery de Servicios, Consultoría, Mesa de Ayuda y Contact Center, siempre hay nuevos proyectos dentro de la empresa.

SOMOS UNA EMPRESA QUE TRABAJA CON LA GENTE Y ESO NOS PERMITIÓ CRECER. BUSCAMOS TENER UN PLAN EQUILIBRADO EN CUANTO A LA DISTRIBUCIÓN DE LAS UTILIDADES Y LA REINVERSIÓN”

¿Cómo fue ese crecimiento?

Sostenido, pero también agitado. Para una empresa de servicios, a veces se hace muy cuesta arriba, algunas coyunturas fueron difíciles. En 2001, 2002, no la pasamos bien. Teníamos un solo banco, una sola cuenta corriente, y todo el flujo de plata quedó en el corralito, con lo cual no podíamos pagar los sueldos, o a los proveedores, y yo salí con mi chequera personal a respaldar a la compañía.

Me acuerdo que reuní a todo el personal, le comenté la situación, y los liberé de la responsabilidad respecto de la continuidad o no, pero la verdad es que todos me apoyaron y gracias a eso en seis meses estábamos de nuevo trabajando normalmente. Después de la crisis de 2001, que marcó un hito, nos fuimos metiendo en el mercado corporativo. Como no se importaba mucho, por falta de dinero, había mucha reparación y mantenimiento.

Fuimos service oficial de IBM, Fujitsu, Hitachi, Okidata, entre otras. Las empresas que nos contrataban por servicio de garantía, empezaron a pedirnos el servicio de post garantía, mantenimiento, soporte y seguimos creciendo también en cantidad de empleados.

En el año 2004 certificamos ISO 9000, que recertificamos año tras año. El sistema de ges-tión marcó un poco la cancha y el contexto en el cual la empresa se fue desarrollando. Nos fuimos metiendo en nuevos negocios de Outsourcing. Conseguimos un contrato, trabajando con Telefónica en el diseño de pro-ducto de banda ancha Dr. Speedy, un servicio de valor agregado que sigue en el mercado. Además, desarrollamos herramientas propias, como el CRM que utilizamos hoy en día, el sistema para la gestión de todo lo que tiene que ver con registro de incidentes, o la herramienta de soporte remoto.

¿Por qué decidieron desarrollar su propio CRM, en vez de utilizar alguna de las herramientas que hay en el mercado?

Por esa pasión e innovación, que nos caracteriza. Ya habíamos hecho cosas de ese estilo. En su momento, desarrollamos una central telefónica IP, que fue la primera de Argentina. Eolos, que en ese momento se llamaba Eolix, desarrolló todo el software y nosotros, que somos fierreros, hicimos la integración del hardware.

Después nos fuimos de ese mercado, pero el producto se sigue comercializando. La decisión de hacer nuestro propio CRM la tomamos en conjunto con el Gerente de sistemas, quien me acompaña hace diez años y con quien trabajamos constantemente en analizar qué proyectos podemos ejecutar, desde el punto de vista estratégico. Por ejemplo, ahora estamos desarrollando aplicaciones móviles.

De esas personas que arrancaron junto con Megatech ¿alguna sigue en la empresa?

De las diez personas que empezaron con nosotros el primer año, quedan tres. Los recursos son fundamentales para nosotros. Esas son las bases de nuestro modelo de gestión, somos una empresa que trabaja con la gente y eso nos permitió crecer. Buscamos tener un plan equilibrado en cuanto a la distribución de las utilidades y la reinversión. Innovar constantemente nos da un diferencial. Creo que la clave de nuestro éxito es, por un lado, ser una empresa que trabaja con la gente, que innova mucho, y que además trata de estar siempre un pasito adelante, proyectando.

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2017-02-15T16:22:40+00:00 diciembre 2nd, 2014|Novedades|